La reconfiguración del panorama político tras las consultas interpartidistas y las elecciones legislativas en Colombia abrió una fase de negociaciones entre campañas presidenciales, alianzas y definiciones de fórmulas vicepresidenciales. En ese escenario, un consenso entre precandidatos de la llamada “Gran Consulta por Colombia” propuso una reunión entre la senadora Paloma Valencia y el exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo para explorar las condiciones de una eventual fórmula presidencial de cara a los comicios de 2026.
La propuesta surge luego de que Valencia se consolidara como figura dominante dentro del bloque de centroderecha tras imponerse en la consulta con más de 3,2 millones de votos, en una jornada que superó los 5,8 millones de sufragios en total. Por su parte, Oviedo logró cerca de 1,2 millones de votos, un resultado que lo posicionó como un actor relevante dentro del espectro de centro y centroderecha, con un electorado propio y relativamente independiente.
Distancia política y advertencias estratégicas
A pesar de la propuesta de diálogo para una posible fórmula “Presidenta-Vicepresidente”, Oviedo respondió con cautela. En declaraciones a la revista Semana, el economista afirmó que no está claro que él o sus votantes tengan afinidad política con la candidatura de Valencia. La afirmación introduce un elemento de distancia ideológica que podría dificultar un acuerdo inmediato entre ambas campañas.
El exdirector del DANE también planteó una crítica estratégica al discurso predominante en algunos sectores de la derecha. Según señaló, insistir en una campaña centrada en señalar al presidente Gustavo Petro como el principal adversario podría no resultar eficaz electoralmente. Oviedo recomendó al Centro Democrático y a Valencia evitar una narrativa exclusivamente antipetrista y enfocarse en propuestas programáticas capaces de atraer votantes de centro.
Este planteamiento refleja uno de los debates centrales dentro de la oposición: si la estrategia debe girar alrededor de la confrontación con el actual gobierno o si conviene ampliar el discurso hacia propuestas económicas, sociales y de gestión pública que capten electores moderados.
Un tablero electoral en movimiento
Mientras la derecha discute posibles alianzas, el bloque de izquierda ya comenzó a cerrar filas. El senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, anunció oficialmente que su fórmula vicepresidencial será la senadora indígena Aída Quilcué, lideresa del pueblo nasa y representante de la circunscripción indígena en el Congreso.
Cepeda confirmó la decisión un día después de las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas, y aseguró que la inscripción oficial de la fórmula se realizará ante la Registraduría en los próximos días.
Quilcué, con una trayectoria de más de dos décadas en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y en procesos comunitarios del Cauca, representa una apuesta por reforzar el vínculo del Pacto Histórico con los movimientos sociales y las comunidades étnicas del país.
Polarización y disputa por el centro
El escenario electoral comienza a mostrar dos dinámicas simultáneas: por un lado, la consolidación del bloque progresista alrededor de Cepeda; y por otro, la competencia dentro de la derecha y el centro por construir una candidatura capaz de disputar la segunda vuelta.
Analistas coinciden en que el papel de figuras como Oviedo podría ser decisivo para ampliar el espectro electoral de la centroderecha, especialmente entre votantes urbanos y moderados. Sin embargo, la distancia ideológica que él mismo ha planteado frente a algunos sectores del uribismo evidencia que la construcción de una fórmula conjunta aún enfrenta obstáculos políticos.
Con el calendario electoral avanzando hacia la inscripción definitiva de candidaturas, las próximas semanas serán determinantes para definir si la posible alianza entre Valencia y Oviedo se concreta o si cada uno optará por caminos separados en la carrera hacia la Casa de Nariño.





