El exalcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, fue designado oficialmente este lunes como embajador de Colombia en Palestina. La ceremonia de posesión fue presidida en Bogotá por la canciller Laura Sarabia, quien destacó que esta decisión marca una nueva etapa en la política exterior del país, con un enfoque centrado en la defensa de los derechos humanos y el respaldo a los pueblos históricamente afectados por conflictos.
Esta es la primera vez que Colombia establece una representación diplomática formal en Palestina. La medida se inscribe en el giro político del presidente Gustavo Petro hacia una postura más activa en escenarios internacionales, en especial en el contexto de la guerra en Gaza. Según Sarabia, “ante el genocidio en Gaza, el silencio nunca puede ser una opción”, enfatizando que la diplomacia colombiana debe responder con decisiones éticas y políticas contundentes.
Ospina, médico de profesión y con una carrera política que incluye dos alcaldías en Cali y un paso por el Senado, asume el cargo en medio de cuestionamientos por su situación judicial. Actualmente enfrenta una imputación por el presunto delito de prevaricato en un contrato de alumbrado navideño firmado en 2020, cuando adjudicó directamente a Emcali un contrato por más de 11.000 millones de pesos, pese a que la entidad no prestaba el servicio contratado. A pesar del proceso en curso, el gobierno nacional defendió la designación por su trayectoria y alineación con los postulados del gobierno Petro.
La creación de la embajada en Palestina se da en medio de tensiones crecientes por la ofensiva militar israelí sobre Gaza, que según cifras de Naciones Unidas ha dejado más de 36.000 personas muertas desde octubre de 2023, la mayoría civiles, incluidos miles de niños.
Con este nombramiento, el gobierno colombiano busca ampliar su influencia en Medio Oriente y consolidar un mensaje político: Colombia respalda el reconocimiento del Estado palestino, rechaza las violaciones al Derecho Internacional Humanitario, y busca ser un actor activo en la búsqueda de una solución pacífica y duradera al conflicto.
El embajador Ospina tendrá la misión de representar a Colombia en un escenario internacional altamente polarizado, donde deberá equilibrar la vocería diplomática con las tensiones que implica su situación judicial y el desafío de posicionar al país como un actor relevante en defensa de la paz global.





