En un quirófano del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá, todo está siendo dispuesto para una cirugía de alta complejidad. El paciente es el senador Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado a bala la noche del sábado en el occidente de la capital, y quien permanece en estado reservado tras sufrir heridas craneoencefálicas.
El responsable de coordinar el procedimiento médico es el doctor Fernando Hakim, neurocirujano con más de tres décadas de experiencia clínica y académica. Actualmente se desempeña como jefe del Departamento de Neurocirugía de la mencionada institución hospitalaria, reconocida por su nivel de especialización en intervenciones de alta complejidad.
Según la información oficial del centro médico, Hakim ha centrado su carrera en el tratamiento de patologías del cerebro, la médula espinal y la columna vertebral. Su trayectoria incluye formación nacional e internacional, y es ampliamente conocido en los círculos médicos por haber desarrollado, junto a su equipo, avances en el manejo de la hidrocefalia y otras afecciones neuroquirúrgicas.
La operación que liderará busca contrarrestar los efectos de los proyectiles que impactaron la región craneal del congresista. Aunque no se han divulgado detalles específicos del diagnóstico ni del alcance de las lesiones, fuentes médicas señalan que el procedimiento requiere precisión milimétrica y dominio de técnicas avanzadas, propias de la cirugía neurológica moderna.
El atentado ha sacudido al país y generado un fuerte rechazo de distintos sectores políticos. Uribe Turbay, perteneciente al partido Centro Democrático y precandidato presidencial, fue atacado mientras se dirigía a una reunión política en el parque Modelia. Su traslado inicial fue al Medical Center de Engativá, pero la gravedad del caso obligó a remitirlo de urgencia a la Fundación Santa Fe.
El papel del doctor Hakim y su equipo será determinante en el pronóstico neurológico del senador. Mientras tanto, la investigación sobre los responsables del ataque sigue su curso y el país permanece atento al desarrollo médico y judicial de este caso que pone en evidencia la fragilidad del debate político cuando se cruza con la violencia.





