El senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay murió en la madrugada de este 11 de agosto, tras permanecer más de dos meses en estado crítico luego de sufrir un atentado sicarial durante un evento político en el barrio Modelia. Su partida ha generado una ola de conmoción y llamados a la reflexión en todos los sectores del país.
Colombia amaneció este lunes con la dolorosa confirmación del fallecimiento de Miguel Uribe Turbay, senador de la República y aspirante a la presidencia, quien murió a la 1:56 a.m. en la Fundación Santa Fe, tras complicaciones derivadas del atentado que sufrió el pasado 7 de junio.
Uribe Turbay, de 39 años, fue atacado mientras saludaba a simpatizantes en un mitin político. Recibió tres impactos de bala, dos en la cabeza y uno en la pierna, lo que lo dejó en estado crítico. A pesar de múltiples intervenciones neuroquirúrgicas y una breve fase de recuperación, su salud se deterioró gravemente en los últimos días debido a una hemorragia en el sistema nervioso central.
La noticia fue confirmada por su esposa, María Claudia Tarazona, quien compartió un emotivo mensaje: “Siempre serás el amor de mi vida. Gracias por una vida llena de amor, gracias por ser el mejor papá para Alejandro. Nuestro amor trasciende este plano físico. Espérame, que cuando cumpla mi promesa con nuestros hijos, iré a buscarte y tendremos nuestra segunda oportunidad”.
La reacción política fue inmediata. Desde el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez lamentó la pérdida: “El mal todo lo destruye, mataron la esperanza. Que la lucha de Miguel sea luz que ilumine el camino correcto de Colombia”. El expresidente Iván Duque afirmó que “el terrorismo nos arrebató a una promesa de Colombia y a un líder íntegro y transparente”.
Desde sectores del Gobierno, la vicepresidenta Francia Márquez expresó: “La democracia no se construye con balas ni con sangre, se construye con respeto, con diálogo y reconociendo nuestras diferencias”. Laura Sarabia, exfuncionaria del Gobierno, llamó a una profunda reflexión nacional: “La violencia no puede ni debe tener la última palabra”.
Miguel Uribe Turbay fue reconocido por su vocación de servicio, su honestidad y su compromiso con la democracia. Su asesinato ha sido calificado como un golpe a la esperanza y al ejercicio político libre en Colombia. Las autoridades han capturado a tres personas relacionadas con el atentado, pero la investigación continúa.
El país despide a un líder joven, padre de familia, y figura política que deja una huella profunda en la historia reciente. Su muerte reabre el debate sobre la violencia política y la necesidad urgente de construir un país donde el disenso no se pague con sangre.





