Una nueva controversia política se abrió en Antioquia alrededor del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027. El diputado Manuel García cuestionó públicamente la reducción de recursos de inversión regionalizada prevista para el departamento y sostuvo que existe una diferencia entre el discurso político utilizado anteriormente para reclamar mayor respaldo de la Nación a Antioquia y la reacción actual frente al proyecto presupuestal.
“Al presidente Abelardo De La Espriella le acaba de recortar $633 mil millones de pesos al Departamento de Antioquia para el Presupuesto del 2027. Una caída del 14,2 % y usted calladito. Doble moral, doble rasero”, escribió García en sus redes sociales el 17 de septiembre. La publicación también estuvo dirigida al gobernador Andrés Julián Rendón.
El señalamiento hace referencia a las cifras de regionalización de la inversión nacional. De acuerdo con la información divulgada sobre el proyecto, Antioquia pasaría de una inversión regionalizada cercana a $7,01 billones en 2026 a $6,38 billones en 2027, una diferencia aproximada de $633.000 millones, equivalente a una disminución cercana al 9 % sobre ese valor de referencia. Algunas publicaciones políticas han expresado la variación como una caída del 14,2 %, pero esa cifra debe contextualizarse según la metodología y la base utilizada para la comparación.
¿Qué significa realmente el recorte de $633.000 millones?
La cifra ha generado debate porque puede interpretarse de manera equivocada como si el Gobierno nacional estuviera retirando $633.000 millones directamente del presupuesto total de Antioquia.
No es exactamente eso.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) explica que la regionalización de la inversión nacional es una aproximación de cómo los proyectos del Gobierno nacional benefician a los habitantes de cada departamento. Además, advierte expresamente que la información incluida en el proyecto de presupuesto tiene carácter “preliminar e indicativo”, por lo que la localización de las inversiones puede cambiar durante el trámite presupuestal y posteriormente durante su ejecución.
Por esa razón, la cifra de $633.000 millones debe entenderse como una reducción proyectada de la inversión nacional regionalizada para Antioquia, y no necesariamente como una disminución definitiva de todos los recursos que recibirá el departamento en 2027.
Un presupuesto nacional de $634,9 billones
La discusión se produce mientras el Congreso avanza en el trámite del Presupuesto General de la Nación de 2027.
Las comisiones económicas aprobaron el proyecto en primer debate el 23 de septiembre. El monto general quedó establecido en $634,9 billones, y ahora deberá pasar a las plenarias de Senado y Cámara para continuar su trámite.
El proyecto contempla aproximadamente $155,4 billones para el servicio de la deuda, mientras que los recursos destinados a inversión pública disminuyen frente a 2026. El Senado informó que la inversión pasa de alrededor de $89,5 billones en 2026 a cerca de $87 billones en 2027, una reducción aproximada del 2,8 %.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella ha defendido el proyecto argumentando que la Nación enfrenta obligaciones fiscales importantes y que el presupuesto incorpora recursos adicionales para sectores como pensiones, salud y universidades públicas.
El presidente De La Espriella también ha señalado que cerca de $281 billones del presupuesto de 2027 provendrían de deuda, mientras que el servicio de la deuda alcanzaría aproximadamente $155 billones. El Ejecutivo sostiene que la estructura presupuestal busca reflejar obligaciones que, según su versión, no estaban suficientemente financiadas en la programación anterior.
La crítica de Manuel García
Para García, el punto político central está en la diferencia entre el discurso que sectores de la política antioqueña utilizaron durante el Gobierno de Gustavo Petro y su reacción frente al presupuesto presentado por la actual administración.
El diputado cuestionó que durante el gobierno anterior se señalara al entonces presidente por supuestamente afectar los intereses de Antioquia, mientras que ahora, ante la reducción proyectada de la inversión regionalizada, no existiría una reacción equivalente de algunos dirigentes políticos del departamento.
La frase “era Petro el que no quería a Antioquia” hace parte precisamente de esa comparación política planteada por García en sus publicaciones.
El señalamiento, sin embargo, corresponde a una interpretación política del diputado y no constituye por sí mismo una demostración de que exista un “silencio” generalizado de toda la dirigencia antioqueña. De hecho, otros dirigentes y actores políticos también han cuestionado las cifras del proyecto presupuestal.
Antioquia no es el único departamento con disminución
La discusión tampoco se limita a Antioquia.
Información publicada por el Senado señala que el proyecto de presupuesto contempla reducciones en las partidas de inversión regionalizada de varios departamentos. Entre los casos mencionados aparecen San Andrés, Vichada, Atlántico, Tolima y Bolívar, con disminuciones que, dependiendo del departamento, superan el 20 %. También aparecen territorios afectados por el terremoto del 10 de agosto, como Chocó, Quindío y Huila.
Esto introduce otro elemento al debate: la reducción de recursos regionalizados responde a una estructura general de inversión nacional y no exclusivamente a una decisión dirigida contra Antioquia.
¿Qué está en juego para Antioquia?
La discusión adquiere relevancia porque los recursos nacionales participan en la financiación de proyectos de infraestructura, educación, salud, transporte, desarrollo territorial y otros programas que impactan directamente a las regiones.
Una disminución de la inversión proyectada puede significar menos margen para nuevos proyectos o para ampliar programas, aunque el impacto final dependerá de cuáles iniciativas sean finalmente incluidas, financiadas y ejecutadas.
Además, el presupuesto todavía no está cerrado. El primer debate ya fue aprobado, pero las plenarias de Senado y Cámara deberán discutir y votar el proyecto. Por lo tanto, las cifras de regionalización todavía pueden sufrir modificaciones.





