La música colombiana está de luto. A los 85 años murió en México la cantautora y bailarina Totó la Momposina, considerada una de las artistas más importantes en la historia del folclor nacional y la principal embajadora de ritmos como la cumbia, el bullerengue, el mapalé y el porro ante el mundo. La noticia fue confirmada por su mánager, Carolina Gotok, y posteriormente lamentada por el Ministerio de Cultura y diferentes sectores artísticos del país.
Sonia Bazanta Vides, su nombre de pila, falleció acompañada por su hija Angélica y sus nietos en Celaya, México, donde permanecía retirada de la vida pública desde hace varios años debido al deterioro de su salud. Su última presentación fue en el Festival Cordillera de 2022, antes de alejarse definitivamente de los escenarios por complicaciones derivadas de una afasia y otros problemas neurocognitivos.
Los familiares de la artista viajarán a Colombia para realizar sus honras fúnebres en el Capitolio Nacional, en Bogotá, junto a la agrupación Los Tambores de Totó. El homenaje público está previsto para el próximo 27 de mayo, en un acto que reunirá a músicos, gestores culturales y seguidores que durante décadas encontraron en su voz una representación de las raíces afroindígenas del Caribe colombiano.
Nacida el 1 de agosto de 1940 en Talaigua, Bolívar, territorio de la Depresión Momposina, Totó creció en una familia marcada por la tradición musical. Su padre era percusionista y su madre cantante y bailarina. Desde niña aprendió a interpretar tambores, gaitas y cantos tradicionales que más tarde convertiría en símbolo de identidad nacional.
Su infancia estuvo atravesada por la violencia bipartidista que golpeó a Colombia en los años cincuenta. La persecución contra su familia liberal los obligó a desplazarse primero hacia Barrancabermeja y luego a Bogotá. En la capital, los Bazanta Vides transformaron su hogar en un punto de encuentro de músicos, artistas e intelectuales caribeños que buscaban mantener vivas las tradiciones de su tierra.
Durante las décadas de los 70 y 80, Totó inició una carrera internacional que llevó los sonidos del Caribe colombiano a escenarios de Europa, Estados Unidos y América Latina. Estudió en la Universidad de La Sorbona, en París, donde profundizó en historia de la música, coreografía y organización de espectáculos.
Su álbum “La Candela Viva”, lanzado en 1993 bajo el sello Real World Records de Peter Gabriel, impulsó definitivamente su reconocimiento global. A lo largo de su trayectoria realizó más de 300 presentaciones en el Radio City Music Hall de Nueva York y compartió espacios con referentes de la música latinoamericana y mundial.
También quedó en la memoria colectiva su participación en la ceremonia del Premio Nobel de Literatura de Gabriel García Márquez en 1982, donde acompañó al escritor colombiano llevando los sonidos de tamboras y gaitas hasta Estocolmo.
En más de cinco décadas de carrera grabó discos emblemáticos como “Carmelina”, “Pacantó”, “La Bodega” y “Tambolero”. Además, recibió el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2013 y múltiples reconocimientos por la preservación del patrimonio cultural colombiano.
Con canciones como “El Pescador”, “La Verdolaga”, “Prende la Vela” y “Yo me llamo cumbia”, Totó la Momposina dejó una huella definitiva en la música latinoamericana y se convirtió en una de las artistas colombianas con mayor reconocimiento internacional. Su legado seguirá sonando en los tambores y en la memoria cultural de un país que hoy despide a una de sus voces más universales.





